El asesinato del alcalde de Ubrique Cristóbal Toro Orellana el 11 de marzo de 1871- 3/3: Por qué lo mataron

MANUEL ZALDÍVAR ROMERO / JOSE MARÍA GAVIRA VALLEJO

(<< Viene de la segunda parte)

Posibles causas del asesinato

El médico Suárez, en cuya puerta murió el alcalde Toro, parece que tenía excelentes relaciones con este. En 1865 Toro era juez municipal. Ambos participaron en la operación emprendida por el gobierno para sofocar ellevantamiento republicano-federal de septiembre-octubre de 1869 en la Sierra de Cádiz. La prensa republicana los señaló a los dos expresamente como colaboradores necesarios de la muerte en aquella operación cerca de Benaojánen octubre de 1869 de dos de los líderes de la rebelión: el diputado Rafael Guillény el joven republicano ubriqueño Cristóbal Bohórquez, hijo de Pedro BohórquezEl Chico. Así, en el periódico La Esperanza del 4 de diciembre de 1869 se lee esto:

Aquel jefe, que era el coronel de carabineros de la comandancia de Cádiz, preguntó al alcalde de Ubrique, Cristóbal Toro, y al médico del mismo pueblo, Fernando Suárez, que iban incorporados a la columna militar, si conocían al prisionero; y dichos dos individuos le aseguraron que era D. Rafael Guillén, diputado a Cortes. Oído esto por el coronel, mandó a Guillén que le siguiese, y la columna tomó la dirección de Atajate, por el camino del Quejigal.

Y en La Ilustración Republicana Federal del 15 d octubre de 1871 esto otro:

De un artículo necrológico publicado en La Soberanía Nacional de Cádiz copiamos el siguiente notable párrafo: «¡Ah, jefe de carabineros (el célebre coronel Luque)! ¡Ah, alcalde de Ubrique, que hiciste de Judas! ¡Oh miserable médico! ¡Qué premio tan tremendo sacasteis por la muerte de un inocente! ¡Quisiera penetrar en los arcanos de vuestro corazón y estudiarlo!»

Portrait of Praxedes Mateo Sagasta.jpgPor todo ello, es posible que uno de los móviles del asesinato fuese la venganza. Pero tuvo que haber más. La prensa atribuyó el crimen a “cuestiones electorales”. De hecho, elministro de la Gobernación, Práxedes Mateo Sagasta (en la imagen), del Partido Constitucional, escisión delProgresista), llegó a asegurar en el Congreso de los Diputados que el alcalde había sido asesinado “por un grupo de republicanos” (La Discusión, 21-4-1871). Como se puede deducir de esta acusación, los progresistas/constitucionales no se llevaban muy bien con los republicanos en aquella ápoca.

Toro era miembro en Ubrique del Partido Progresista, de corte liberal. A finales de 1864, él y otros mostraban su adhesión al comité central de dicho partido (La Iberia, 19/1/1865). Meses más tarde Toro firmaba un documento junto a otros muchos progresistas de Ubrique para felicitar al general Espartero por haber salido ileso de un atentado (La Iberia, 21-3-65). (Casualmente, el manifiesto estaba firmado  el 11 de marzo de 1865, exactamente 6 años antes del atentado que costó la vida al alcalde.)

Su amigo Fernando Suárez Otero  pertenecía al Partido Democrático, el cual hacía buenas migas con el Progresista. En 1865 encontramos al  medico representando a los demócratas en la firma de un acuerdo con los progresistas de la Sierra de Cádiz para colaborar ambos partidos de cara a las elecciones (La Discusión. 24/10/1865). Por cierto, que en aquella reunión también estuvo por los demócratas Pedro Bohórquez El Chico, padre del que luego fue “mártir republicano” Cristóbal Bohórquez. Más tarde, cuando el Partido Democrático se convirtió en el Republicano Federal, El Chico dio el paso; Suárez probablemente no.

Cuando murió el republicano Rafael Guillén en el encuentro con la columna de ejército en la que iban Toro y Suárez, al quedar vacante el escaño de diputado nacional del difunto se convocaron elecciones parciales en el distrito en el primer trimestre de 1870 para proveerlo.  Al parecer, en Ubrique esas elecciones fueron un pucherazo escandaloso en perjuicio de los republicanos (en otro momento hablaremos de esto). Así que cuando en marzo siguiente se celebraron nuevas elecciones, es probable que se intentara un nuevo fraude y eso sacara de sus casillas a algún sector republicano local. No solo pasó n Ubrique. En Prado del Rey, por ejemplo, también se produjeron graves incidentes.

firma de cristóbal toro - mediodia.org

¿Pagaron los culpables?

De eso no sabemos mucho por el momento. Fray Sebastián, en su Historia de la Villa de Ubrique, dice que “los desconocidos huyeron. y algunos de ellos no volvieron más”. Pero el aso es que al poco tiempo hubo detenciones. Reproducimos lo que decía El Progreso de Jerez del día 17 de marzo al respecto:

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Doce días mas tarde el mismo periódico informaba escuetamente de esto:

Por el juzgado de Grazalema se reclama la busca y captura de Recaredo Fernández, Francisco Favero, Jacinto Rodríguez y Diego C. Romero, vecinos de Ubrique.

Suponemos que se les buscaba por su posible implicación en el asesinato. Estableceremos como hipótesis de trabajo que “Diego C. Romero” es Diego Carrasco, un tan joven como fervoroso republicano, diputado provincial, que al año siguiente, con solo 22 años, acaudilló el levantamiento cantonal en la Sierra de Cádiz secundando a Fermín Salvochea. Fracasada la intentona, ambos se exiliaron.

En Ubrique en esa época vivían dos personas con ese nombre, como lo acredita uno de los padrones municipales:

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El cura grazalemeño Francisco Mateos-Gago, que fue catedrático de Teología en la Universidad de Sevilla y que estuvo en Cádiz en los tiempos del cantón, escribió lo siguiente en el tomo I de su Colección de Opúsculos (1869):

Cuando estuve en la Aduana, vi a un joven bullir tanto entrando y saliendo, que pregunté quien era, suponiéndolo hombre importante. Así era en efecto; y me dijeron se llamaba Carrasco, y que había estado preso poco tiempo ha, como complicado en el asesinato del alcalde Toro.

En una nota al pie se lee:

El alcalde Toro fue asesinado al salir de las casas capitulares de la villa de Ubrique en la oscuridad de la noche. Dos o tres hombres lo sujetaron fuertemente, mientras otro le aplicó la boca de un revólver sobre el cráneo. Cayó muerto en el acto, dejando cinco hijos en la orfandad.

(Mateos Gago cita a Pedro Bohórquez El Chico y dice que también estuvo “complicado” en la causa.)

Doce años más tarde encontramos a un Diego Carrasco Romero del que dice esto el diario La República (14/03/1884):

La Correspondencia de Cádiz revela el hecho de que hace catorce meses se halla en la cárcel de dicha ciudad Diego Carrasco Romero, natural de Ubrique, sin que se le haya tomado todavía declaración.
El citado individuo ha dirigido exposiciones á las autoridades y no ha podido conseguir hasta ahora que le tomen declaración para saber por qué está preso.

Suponemos que siempre estamos hablando del mismo hombre.

En cuanto a otro de los buscados, Francisco Favero, había una persona de 21 años de ese nombre y Rebolledo de  segundo apellido que vivía en la plaza deSan Juan según el censo de 1871.

La edad de Toro cuando murió y la situación en que quedó su esposa

No está clara la edad de Cristóbal Toro cuando fue asesinado. Según el padrón de 1847, en ese momento tenía 20 años; el del año 50 dice que entonces tenía 22. El padrón de 1870 afirma que tenía 44. Y el de 1871, 42. Así que si para compensar errores hacemos la media, el alcalde podría haber nacido en torno a1827 y fallecido a los 44 años aproximadamente.

Es de suponer que dejaba a su esposa (Josefa Romero Zarco) y cinco hijos (el último, Cristóbal, muy pequeño) en situación precaria. No obstante, también es preciso indicar que Cristóbal Toro quizá no murió en malas condiciones económicas. Porque el Ayuntamiento que gobernó dos años más tarde, durante laPrimera República, auditó las cuentas de los mandatos de Toro (y otros alcaldes) y a resultas sancionó a su viuda. Algo detectarían…

image_thumb6[1]En cualquier caso, parece ser que el gobierno ayudó a la viuda. Al menos es lo que deducimos del padrón de 1875-78 (AHMU), en el que en la casilla de la profesión de esta señora aparece “estanco”.

El hijo varón mayor, José, de 17 años, trabajaba en la fecha de dicho padrón como arriero.  Seguían viviendo en la casa familiar de la calle de la Carnicería 23.

En el padrón de 1908 aparece otro hijo del alcalde Toro: Andrés, del que se indica que nació en 1859 (tenía 48 años en la fecha del padrón) y era capellán castrense. También figuran sus hermanas, Mariana, nacida en 1867, y Ana (1844), de la que dice literalmente que era “imbécil”. (En el padrón de 1906 se indica de ella que estaba “impedida” y de su hermano que era cura en Tarifa.)

Cristóbal Toro Orellana fue enterrado en el Convento, no sabemos si como homenaje a su autoridad o por derechos familiares. Fray Sebastián dice:

El ayuntamiento, reponiéndose. celebraba sesión y levanta acta, expresando su sentimiento y acordando costearle suntuosos funerales y que fuera enterrado en el convento de capuchinos.

Ignoramos cuándo pudo tomar el Ayuntamiento esa decisión porque el alcalde fue enterrado al día siguiente de su muerte, que fue domingo. Quizá en principio el acuerdo fue verbal y luego se formalizó…

De todos modos, mencionaremos que en el Convento, tras las obras de restauración, han desaparecido la mayoría de las lápidas, pero queda una en la que se lee que “aquí yacen los restos de Antonio Romero Zarco”. Este era un rico hacendado (tenía a su cargo y disposición cuatro sirvientes en su morada de lacalle de la Alcantarilla 4) que era hermano de la esposa de Cristóbal Toro. El padre de ambos era José Romero Rubiales, domiciliado en la calle Carnicería, también hacendado.

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El médico Suárez acabó yéndose (al parecer)

El médico Suárez protagonizó en Ubrique un escándalo el mismo año de la muerte del alcalde, no sabemos si antes o después. Nos basamos en Fray Sebastián:

En el mismo año de 1871 es atropellado el párroco. D. Antonio López González, por el juez suplente municipal Fernando Suarez Otero; es allanada su morada; secuestrado el archivo, substraídos los libros y llevados a Benaocaz. El ayuntamiento protesta ante el gobernador. ante el fiscal de Sevilla y ante el obispo de Málaga. en nombre de los sentimientos religiosos de la villa. (Act. Cap. al año 1871).

Este personaje seguía viviendo en la calle Alcantarilla 2 de Ubrique en 1873 según el padrón de ese año.

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Por entonces ya llevaba 17 en la localidad y tenía 42 años cumplidos. Su esposa se llamaba Isabel Gómez Marín. Ella tenía 29 años y hacía 26 que vivía enUbrique. Tenían dos hijos: Bartolomé, de 8 años, y Antonia, de 6.

En el padrón de 1875-78 ya no aparecen. Probablemente el médico cambió de aires.

…Y Bonachea

Para terminar, el nombre completo del secretario judicial que firmó el acta de defunción del alcalde era Alejo Bonachea Palmero. Este escribiente de profesión era natural de la localidad de Remedios, provincia de Las Villas, en Cuba, según el padrón de 1875-78. En tal documento se lee que tenía entonces 37 años y que estaba casado con la grazalemeña Dolores Romero Corona, de 24. Vivió en la calle del Perdón (padrón de 1873) y en la calle de la Alcantarilla número 17 (padrón de 1875-78).

Alejo Bonachea era masón y fundó en Ubrique en 1882 la Logia América, de la que fue Venerable Maestro.

Este hombre parece que acabó volviendo a Cuba, ya que en 1902 en Remedioshabía un alcalde con el mismo nombre. Ya no sería español, sino cubano.

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Las tres partes de este artículo:

1. El asesinato del alcalde de Ubrique Cristóbal Toro Orellana el 11 de marzo de 1871- 1/3: El suceso

2. El asesinato del alcalde de Ubrique Cristóbal Toro Orellana el 11 de marzo de 1871- 2/3: Dónde y cómo lo mataron

3. El asesinato del alcalde de Ubrique Cristóbal Toro Orellana el 11 de marzo de 1871- 3/3: Por qué lo mataron

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Publicado en Historias del Mediodía

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